martes, 25 de noviembre de 2008

DÍA UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO Y DE LA NIÑA

Han pasado ya varios días, pero en este foro de debate no queremos dejar pasar la oportunidad de recordar que el día 20 de noviembre se conmemoró el Día Universal de los Derechos del Niño y de la Niña. Sirvan las siguientes palabras como reflexión, en el décimo noveno aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, ante el panorama actual en torno a la infancia en el mundo:

"La infancia está dejando de ser la etapa de la inocencia del ser humano para convertirse en una etapa de adultez prematura a consecuencia muchas veces del aprendizaje acelerado y precoz de pautas de conducta sociales marcadas por actitudes poco aconsejables (niños soldado, trabajo infantil, explotación sexual, objetivo consumista...). Esto nos está llevando a los adultos a que nos estemos convirtiendo en copartícipes de un atentado a la infancia, y a que la inocencia que la caracteriza sea violentada permanentemente. Estamos creando un mundo que no hace más que engordar la bestia que dormita en nuestra naturaleza primaria; en definitiva, un mundo donde estamos privando de oportunidades a millones de niños.

En el siglo XX nos hemos afanado en redactar magníficas declaraciones de intenciones acerca de los derechos del niño (Declaración de Ginebra de 1924, Declaración del 20 de noviembre de 1959 y Convención de 20 de noviembre de 1989), pero del mismo modo hemos abierto mil caminos para conculcarlos. ¿Dónde queda el reconocimiento del derecho del niño a la educación en muchos rincones del mundo (artículo 28)? ¿Dónde se reconoce el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social (art. 32)? ¿Dónde queda el compromiso de los Estados Partes, firmantes de la Declaración, a proteger al niño contra todas las formas de explotación y abusos sexuales (art. 34)? ¿Dónde está el límite que frene esta continua e impúdica conculcación de derechos?

Quizás tardemos en alcanzar ese objetivo, pero la denuncia de tales situaciones es un primer paso. Y que los gobiernos tomen cartas en el asunto y destierren, al menos, tanto contenido violento de las televisiones, es otro paso. Entre tanto también nos quedan otras armas para mitigar esa inocencia violentada: primero, la educación como derecho fundamental de la persona imprescriptible, irrenunciable e inalienable; y después, la esperanza, siempre la esperanza".